Lo bueno, lo no tan bueno y lo feo de lo que va de la Liga Femenina 2026
- Fútbol Femenino Colombia
- hace 17 minutos
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Por: Mariana López MartÃnez
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El fútbol colombiano llega a una pequeña pausa por cuenta del Mundial de 2026. Sin partidos durante algunas semanas, este parece un buen momento para hacer balance de lo que nos ha dejado la Liga Femenina BetPlay 2026 hasta ahora.
Tras 13 fechas, hay una idea que se repite una y otra vez: en el fútbol femenino los resultados rara vez son una casualidad. Detrás de los equipos que compiten hay inversión, continuidad y planificación; detrás de los que se quedan en el camino suelen aparecer las mismas dificultades de siempre. Por eso, hoy traigo un balance de lo bueno, lo no tan bueno y lo feo de lo que va de nuestro campeonato.
Lo bueno: Parece que los procesos y la inversión SI dan resultados (obvio)
A estas alturas ya no sorprende ver en la parte alta de la tabla a equipos como Deportivo Cali, América de Cali, Independiente Santa Fe e incluso Atlético Nacional. Aunque el conjunto verdolaga aún no ha conseguido un tÃtulo, ha logrado mantenerse de forma constante entre los protagonistas del torneo.
Nada de esto es casualidad. Es el resultado de una apuesta económica real por el fútbol femenino, algo que se refleja en la calidad de las nóminas, las condiciones contractuales de las jugadoras, las dinámicas de entrenamiento y, sobre todo, en la continuidad de los proyectos deportivos.
Un ejemplo muy claro es el trabajo de Jhon Alber Ortiz en Deportivo Cali. Desde su llegada en 2021, el equipo ha construido una identidad reconocible y una estructura competitiva que le ha permitido conquistar tres tÃtulos (2021, 2024 y 2025) y mantenerse como uno de los referentes del paÃs. Más allá del talento individual de futbolistas que han pasado por el club, como el caso de Linda Caicedo o Luisa Agudelo, el éxito del conjunto azucarero es la muestra de lo que ocurre cuando existe un proyecto sólido, sostenido en el tiempo y respaldado institucionalmente.
Algo similar puede decirse de Santa Fe bajo la dirección de Omar RamÃrez. Los resultados no aparecen por generación espontánea, ni por la casualidad de una sola temporada, más bien, son la consecuencia de años de trabajo, estabilidad y convicción.
Ahora bien, podrÃa pensarse que estos son casos excepcionales, explicables únicamente por la calidad de sus jugadoras. Sin embargo, este año hay otro equipo que parece haber entendido la fórmula y quiere sumarse a la conversación: Millonarios.
El conjunto embajador siempre ha estado presente, pero rara vez transmitió la sensación de ser un equipo realmente consolidado. Desde su debut en la liga en 2019 ha clasificado con frecuencia a las fases finales, pero pocas veces mostró la contundencia o la estructura necesarias para competir seriamente por el tÃtulo.
Este año la historia parece distinta. A falta de dos fechas para terminar el todos contra todos, Millonarios ya superó la cantidad de puntos que obtuvo en esa misma fase durante el torneo anterior. Además, cuenta con la goleadora del campeonato, Kelly Restrepo, y ha mostrado un fútbol mucho más cohesionado, reconocible y competitivo.

Una vez más, todo apunta a la misma conclusión: la continuidad también importa. El proceso liderado por Angie Vega, quien asumió la dirección técnica en 2024, sumado al esfuerzo realizado por parte del club para reforzar la plantilla con nombres como Kelly Restrepo, Isabella Sánchez, Karina Valencia y el regreso de Liana Salazar, parece confirmar algo que el fútbol femenino comparte con cualquier proyecto deportivo serio, y es sin respaldo real es muy difÃcil construir resultados sostenibles.
No sabemos cómo le irá a Millonarios en los cuadrangulares. Esa fase suele convertirse en un torneo aparte, con dinámicas completamente distintas a las del todos contra todos. Sin embargo, tengo la impresión de que no veremos al Millonarios de años anteriores. Esta vez llega con argumentos que invitan a creer que puede competir de verdad. Habrá que esperar.
Lo no tan bueno: estructuras que fallan antes de arrancar
Todo lo anterior cobra aún más sentido cuando miramos a los equipos que ya están eliminados y que, seamos honestos, no representan ninguna sorpresa: Deportivo Pasto, con 3 puntos; Real Santander, con 7; Once Caldas, con 7; y Atlético Bucaramanga, con 8.
Lo más fácil serÃa detenerse en el juego, los planteamientos tácticos o el rendimiento de las futbolistas. Y claro, ese análisis tiene su lugar. Pero antes de hablar de lo que ocurre dentro de la cancha, vale la pena hacerse preguntas más incómodas: ¿qué pasa con el financiamiento? ¿Qué pasa con la planificación? ¿Cómo se construyen equipos realmente competitivos?
Hay un elemento que llama la atención. Ninguno de estos clubes mantuvo una base sólida de la nómina con la que disputó el campeonato anterior. Por el contrario, varios comenzaron prácticamente desde cero.

El caso de Deportivo Pasto es ilustrativo. A tan solo dos meses del inicio de la Liga, el club realizaba convocatorias abiertas a través de redes sociales para conformar su plantilla de 2026. No digo que esto sea negativo en sà mismo; cualquier espacio que abra oportunidades para las futbolistas es valioso, especialmente en un paÃs donde las oportunidades siguen siendo limitadas. Sin embargo, este tipo de antecedentes ayudan a entender problemas que van mucho más allá del rendimiento individual de las jugadoras.
Atlético Bucaramanga ofrece otro ejemplo. El club renovó buena parte de su plantilla y, además, cambió de entrenador en plena competencia. Rodrigo Calonge dejó el cargo el 10 de abril y fue reemplazado por Sandra Salamanca cuando el torneo ya estaba en marcha. En un contexto asÃ, resulta inevitable preguntarse: ¿se puede competir seriamente de esa manera?
Porque ahà está el punto. Es muy fácil cuestionar el trabajo de un entrenador o señalar el rendimiento de ciertas jugadoras cuando los resultados no llegan. Lo difÃcil es mirar el problema desde el origen. ¿Dónde comienza realmente la cadena de dificultades? ¿En la cancha o mucho antes?
Mientras algunos clubes construyen proyectos a largo plazo y otros siguen improvisando cada temporada, los resultados difÃcilmente serán distintos. Este seguirá siendo un problema recurrente mientras el fútbol femenino sea visto como una obligación institucional y no como una inversión deportiva que requiere tiempo, continuidad y convicción.
Por eso, mientras no exista un cambio real en la manera en que muchos clubes entienden su proyecto femenino, probablemente seguiremos viendo a los mismos equipos disputando las instancias decisivas y a los mismos clubes quedándose atrás. De vez en cuando aparecerá alguna sorpresa, claro. Pero las excepciones, por definición, no cambian la regla.
Lo feo: horarios y transmisiones que castigan a quienes más quieren
Y luego está lo que, sinceramente, ya empieza a cansar: los horarios y las transmisiones.Hay cosas que vale la pena reconocer, que hoy todos los partidos puedan verse, incluso cuando la producción se limita a una cámara fija, es un avance importante. No es un detalle menor y serÃa injusto ignorarlo. Pero reconocer los avances no significa renunciar a las crÃticas que siguen siendo necesarias.
Este año hemos visto jornadas concentradas en los mismos dÃas y en franjas horarias que parecen pensadas sin considerar a quienes sostienen gran parte del ecosistema del fútbol femenino. Y aquà hablo especialmente de los medios independientes.
Porque, seamos honestos, no son los grandes canales los que cubren semana tras semana el campeonato. Somos los medios independientes quienes estamos en las canchas, quienes nos movemos, quienes grabamos, tomamos fotos, entrevistamos jugadoras y contamos historias cuando nadie más lo hace. Somos quienes ponemos el tiempo, los recursos y, muchas veces, el bolsillo.
Por eso, cuando se programan tres o cuatro partidos al mismo tiempo, el mensaje es desalentador. No hay logÃstica que alcance. No hay medio pequeño capaz de estar en todos lados. Y al final, son partidos, historias y futbolistas que terminan perdiendo visibilidad.
Las hinchadas tampoco salen bien libradas. ¿Cómo elegir qué partido seguir cuando varios encuentros se juegan simultáneamente? ¿Cómo llenar un estadio un lunes a las dos de la tarde? Por mucho amor que exista por un equipo, la realidad impone lÃmites. Si queremos que más personas consuman fútbol femenino, también hay que pensar estratégicamente en cuándo y cómo se ofrece ese producto.
Porque el fútbol femenino merece una programación que lo trate como lo que es: una competencia profesional. No un espacio que se acomoda donde sobra tiempo en la agenda.
¿Y qué sigue?
No sé cuánto de lo que se habló hoy cambiará cuando regrese la Liga. En lo deportivo, todavÃa queda por definir quiénes terminarán de consolidarse, quiénes lograrán clasificar a los 8 y a cuáles se les acabará el fútbol por este año, literalmente.
En materia de horarios y transmisiones, siendo realistas, no espero grandes cambios en las fechas que restan de la fase regular. Sin embargo, sà guardo algo de optimismo para las instancias finales. Los partidos que vienen prometen espectáculo, y cuando aumentan las expectativas también suele mejorar la producción, la difusión y el cuidado de la programación.
Mientras tanto, este primer balance deja una sensación clara: cuando hay inversión, continuidad y planificación, los resultados aparecen. Cuando no las hay, los problemas se repiten.
Por lo pronto, aquà seguimos. Viendo, contando y defendiendo un fútbol femenino que merece mucho más de lo que todavÃa recibe. Un fútbol cada vez más reconocido, más justo y, sobre todo, más nuestro.
